ORA IA recibe un reporte en texto, audio o foto, lo clasifica con inteligencia artificial y lo entrega al responsable institucional que corresponde. Sin intermediarios, sin formularios que nadie lee.
Las soluciones existentes se concentran en resolver el problema. ORA IA trabaja en el tramo anterior: la distancia entre el momento en que algo ocurre y el momento en que alguien con capacidad de actuar se entera.
El origen del proyecto es concreto. En el camino entre Cabrero y Monte Águila, en la Región del Biobío, hay baches que nadie informa. No porque a nadie le importe, sino porque no existe un canal intuitivo para hacerlo.
Ese mismo vacío aparece en una municipalidad, en una sede universitaria y en una cadena con sucursales. Cambia la escala, no el problema.
Formularios que llegan a una bandeja de entrada sin dueño, mensajes en grupos de WhatsApp que se entierran bajo otros cincuenta.
La información existe, pero no está clasificada ni dirigida. Circula sin encontrar al responsable del área.
Quien reporta nunca sabe si alguien lo leyó. A la tercera vez, deja de reportar.
El canal de entrada es un punto físico con etiqueta NFC y código QR, instalado donde ocurren los problemas. Quien reporta no necesita descargar una aplicación ni crear una cuenta.
Acercar el celular a la etiqueta NFC o escanear el QR. También se accede por formulario web. Se reporta en texto, audio o foto.
La inteligencia artificial interpreta el reporte, transcribe el audio, determina el nivel de urgencia e identifica el área responsable.
La alerta llega a la persona encargada de esa área, con el nivel de urgencia y una acción concreta sugerida.
Cada reporte queda con folio propio y confirmación a quien lo envió. La institución conserva la trazabilidad completa y recibe cada mes un informe de áreas de mejora, con datos de quienes ven las fallas.
El sistema consolida reportes duplicados: cien personas informando la misma luminaria generan un caso, no cien alertas. Está diseñado para operar en segundos, y las cifras de desempeño se publicarán con los datos de los pilotos en curso.
Ambos fueron aprobados por la máxima autoridad de cada institución y se ejecutan sin costo, a cambio de datos reales de operación.
Piloto aprobado con el visto bueno del alcalde; compromiso formal en trámite. Reportes ciudadanos enrutados directamente al área municipal responsable, con seguimiento para quien reporta.
Piloto de ocho semanas que inicia en octubre de 2026, aprobado por el vicerrector de la sede, con acceso restringido al dominio institucional.
ORA IA fue seleccionada entre las 57 innovaciones tecnológicas de la Región del Biobío del programa.
ORA IA SpA, constituida en agosto de 2026, con inicio de actividades ante el Servicio de Impuestos Internos.
La arquitectura no cambia entre un municipio, una sede educacional y una cadena con sucursales. Cambian las áreas responsables y las reglas de enrutamiento, que se configuran por cliente.
Cada una recibe reportes ciudadanos y responde ante su comunidad. El piloto de Cabrero es la primera de ellas.
346 comunas y 345 municipalidades, según SUBDERE.
El piloto está en una de las treinta sedes de la institución de educación superior más grande de Chile, presente en las dieciséis regiones y con más de 112 mil estudiantes matriculados.
Cifras institucionales de INACAP, 2025.
Sector público municipal, educación e instituciones, y empresas con operación distribuida en varias sucursales o faenas.
Software como servicio, con suscripción anual y valores diferenciados según el segmento y el tamaño de la institución. Incluye fabricación e instalación de puntos físicos NFC/QR, capacitación y soporte.
Suscripción anual por municipio, dimensionada según población y número de áreas conectadas.
Suscripción por sede, con posibilidad de contrato marco para instituciones con varias sedes.
Suscripción por cantidad de puntos o sucursales conectadas al sistema.
ORA IA se encuentra en etapa pre comercial. Los pilotos se ejecutan sin costo de manera deliberada, para obtener datos reales de operación antes de fijar precios definitivos.
La prioridad hoy es convertir esos pilotos en los primeros contratos pagados y en los casos de referencia de los segmentos público, educacional y privado.
El sistema está en operación y se migra en paralelo a una arquitectura propia, sin interrumpir los pilotos en curso.
Modelos de lenguaje y transcripción automática de audio. La persona reporta con sus propias palabras, sin campos obligatorios ni categorías predefinidas.
Nivel de urgencia, área responsable y acción sugerida se determinan de forma automática, según las reglas configuradas con cada institución.
Los responsables pueden reclasificar el nivel asignado. Esa corrección calibra el sistema y se revisa en mesas periódicas con la institución.
Cada institución gestiona sus reportes en un panel con métricas y recibe un informe mensual de áreas de mejora, basado en datos de quienes ven las fallas.
Migración planificada a una infraestructura propia en Python, con base de datos propia y preparada para escalar a más instituciones.
El acceso puede restringirse al dominio institucional del cliente, y el desarrollo considera las exigencias de la Ley 21.719 de protección de datos personales.
Dedicación exclusiva a ORA IA, a cargo de producto, tecnología, relación institucional y desarrollo comercial. Construyó el sistema desde cero y lleva personalmente la relación con las dos instituciones en piloto.
Obtuvo el reconocimiento Best AI Builder en el Claude Impact Lab Longevidad 2026, mención especial transversal entre cuarenta y tres iniciativas, participando de forma individual.
ORA IA busca incorporar un responsable técnico que lidere la migración a arquitectura propia y la escalabilidad del sistema durante la etapa de pilotos.
Si en su institución un problema puede tardar días en llegar a quien lo resuelve, o si busca invertir en infraestructura digital con tracción institucional verificable, conversemos.
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